–¿Dígame?

¡Sí, el de la foto soy yo!

No recuerdo exactamente la edad que tenía, creo que rondaba los seis años, aunque sí ese día. Es extraño porque generalmente tengo bastante borrados los recuerdos de mi infancia pero ese día está integrado en mí.

¡Estaba nerviosísimo! Me pasé toda la mañana en el colegio pensando en el momento en el que vendría el fotógrafo a mi casa y me retrataría. ¡Y llegó el momento! Mi madre me vistió de blanco impoluto –menos los zapatos que eran negro charol, me encantaban– y me peinó insistentemente hasta que mi pelo se tornó ultra brillante. Ella debía pensar que cuanto más brillo tuviese mi cabellera en las fotos más se evidenciaría el amor que me tenía.

Sin lugar a dudas uno de los maquillajes que más me ha gustado para esta temporada otoño-invierno ha sido el de Salvatore Ferragamo.

Me sorprendió el hecho de que con los ojos abiertos se veía un efecto de ojo ahumado degradado hacia el inicio de la ceja y que con ellos cerrados se podía apreciar la delicadeza de la mezcla de dos colores que, según la discutible teoría del color aplicada al mundo del maquillaje, en un principio no combinan muy bien: gris plomo o ceniza y marrón teja.

Este tipo de maquillaje, al concentrar el color más oscuro en los lagrimales, generalmente no es muy comercial. Sin embargo en este caso, al degradar ambos tonos hacia las cejas sin dejar punto de luz y hacerlo de forma sutil, crea un efecto preciosista y delicado, alineado con una de las tendencias de este invierno: hacer maquillaje de ojos con aspecto enigmático, exótico, oriental y con un toque gipsy.

Crema hidratante como iluminador

Escrito por
Jueves, 13 de Septiembre de 2012

En un post publicado hace unas semanas me planteaba si las cremas hidratantes podían ser consideradas como un iluminador, a lo cual respondo que en algunas ocasiones sí.

Aplicando la lógica las cremas hidratantes generalmente aportan brillo a la piel gracias a sus agentes emolientes, hidratantes o humectantes por lo que podrían ser usadas también como un iluminador.

Pero sucede que algunas tienen unas formulaciones que favorecen su absorción o evaporación y, al ser así, las podríamos considerar solamente iluminadoras momentáneas: por eso no he sido rotundo en mi afirmación.

Las cremas de fácil o rápida absorción, al no permanecer en la superficie de la piel, no pueden reflejar la luz por lo que no puede considerarse que posean plenamente las cualidades de dicho producto, excepto si contienen pigmentos brillantes que no son absorbidos y sí tienen dicho poder.

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